martes, 26 de julio de 2022
Río de Los Caballos (Tolox)
domingo, 17 de abril de 2022
Paralelo al río Guadaiza
Después de las últimas lluvias, el río llevaba suficiente caudal como para ocupar parte del pequeño bosque.
miércoles, 26 de enero de 2022
Primeras salidas de Nacho en el 2022
Se ha iniciado un nuevo año con muchas ilusiones y muchas ganas de subir hasta la superficie de este profundo mar que fue el pasado 2021. Pongo especial empeño en salir aunque sea una vez por semana a pasear; de aquí esta entrada en las que el protagonista es Nacho. Este chiquito es atrevido y juguetón, yendo directamente hacia el agua en cuanto se le presenta la ocasión.
El primer día del año conseguimos despedir al sol, en riguroso directo.
Si hay algo que le encanta a este crío, es lo de salir corriendo detrás de la mamá para echarle arena; es uno de sus juegos preferidos, al menos, se ríe con muchas ganas.
La playa de Cabopino es un lugar ideal para el paseo, teniendo una zona de dunas protegidas. Nadie lo ha enseñado a hacer un círculo, pero es algo que le sale de forma natural.
Si con dos años le gusta ir por libre, no quiero pensar cómo será la cosa en unos años. Tiene a quien salir, eso desde luego.
Que papá se ha quedado rezagado, pues se le espera sentado.
Hay un antiguo camino de pescadores, que une las ciudades de Marbella y Ronda. Paralelos al mismo, hay unas veredas que discurren cercanas al pantano.
El agua embalsada a estas alturas del invierno, es bastante poca.
Tras 7 Km de camino, la sed afluye con prisas.
Un domingo de frío, nublado, desapacible, pero mejor que pasar una tarde más encerrado en casa. Visita rápida a San Pedro Alcántara.
Un niño de dos años encuentra divertido cualquier momento.
Un tobogán ...
Y para bailar un ratito, una chica con tacones rojos ...
sábado, 1 de enero de 2022
Leve resumen de mi 2021
ENERO.
El año lo comencé en Cuba, donde pasé un mes a lo cubano, de paseos y gestiones. Fácil adivinar que esto fue un día por el malecón habanero con Zenia y Nacho.
Por supuesto que pude también disfrutar de mis niñas cubanas, sabiendo que no son muchas las ocasiones que tenemos para vernos en persona; afortunadamente, WhatsApp sí que sirve para poder verse las caras.
FEBRERO.
Este mes fue bastante raro y duro. Lo empecé con paseos y entrenamientos, y lo terminé necesitando de mi hijo Javier para poder salir de la bañera, porque no tenía nada de fuerzas, pero nada; algo no iba bien.
MARZO.
Mi hermano Ángel tuvo que llevarme a urgencias de una clínica de Málaga, incapaz de poder moverme y orinando un líquido oscuro, que no anunciaba nada bueno. Allí me metieron en la UCI y empezaron pruebas de todo tipo, ya con una sonda del 18 haciéndome limpieza permanente de la vejiga; en principio tenía pinta de ser una enfermedad tropical, así que a mandar todo tipo de muestras a un laboratorio especializado; y después de dos semanas ingresado, llegaban los resultados, negativos; saltaron las alarmas, una aspiración de la médula ósea, en la pelvis, y al día siguiente me dieron a elegir el hospital para tratarme de urgencia de una leucemia promielocítica aguda. De repente el barco comenzó a hundirse y el agua a rebasarme el cuello; por el gesto grave de los médicos, la cosa estaba muy peligrosa. Por allí andaba ya mi hermana, que me acompañó en la ambulancia hasta el hospital universitario Virgen de la Victoria. Nada más llegar, me metieron en una habitación de doble aislamiento y de inmediato se presentó una hematóloga para sacarme una muestra de sangre y explicarme de qué se trataba lo mío. Esa misma noche empezó el tratamiento. Al día siguiente era el día del padre y me visitó mi hija Teresa para quedarse unos días cuidándome allí.
Estaba realmente enfermo, la leucemia trae siempre una serie de "regalos" adicionales; a mí me regaló una neumonía, entre otras cosas. A todo esto, mi esposa todavía en Cuba, sufriendo por la situación. Si os soy sincero, creí que me mudaba ya de barrio, al otro, al oscuro. En cuestión de muy pocas semanas perdí diecisiete kilos, tenía fuertes dolores de todo tipo y en todo el cuerpo, según donde se iba metiendo el veneno, la quimioterapia, de la que me dieron las cuatro dosis, en días alternos, lo que se llama inducción; la idea es dejar completamente limpia la médula, de células malas, el tema es que también hay daños colaterales con las pocas que están bien.
El día 22 aterrizaban en Málaga mi esposa y nuestro hijo pequeño. Recuerdo que me mandó mi hermana la foto y empecé a llorar sin control, pero de alegría. Mi hermano Christian y mi cuñada se habían encargado de limpiarme la casa y dejar la compra hecha para que ellos pudieran alojarse tranquilamente.
He evitado todo tipo de reuniones, pero una comida en casa de Miguelange y Montse, con todos vacunados, salvo yo, y con las garantías de las que se puede gozar a día de hoy, no se podía rechazar.
Y así ha ido pasando un año en el que he conocido la resistencia del cuerpo ante dolores desconocidos, alegrías y penas, pero siempre plantando cara a la dura realidad, que a veces te besa y otras te golpea duro.
