domingo, 26 de julio de 2026

De vuelta a Bolonia

 Otra excursión de esas que surgen espontáneamente un domingo de mañana. ¿Y si vamos a Bolonia? Venga. Paramos a comprar pan, algo para meterle dentro y bebidas frescas. Antes miré la dirección del viento, por si hacía Levante, cambiar de destino; pero no, el viento era de Poniente. Pa´lante. Al llegar comprobamos que no fuimos los únicos a los que se nos había ocurrido ir allí.


Kilómetros de sombrillas plantadas en la arena, viento y muy pocos metidos en el agua transparente. Primera misión: plantar la sombrilla lo mejor posible, tarea importante y de suma dificultad.


Poco duró la estabilidad de la sombrilla, vamos, que la atrapé de milagro ya al vuelo, con forma de antena parabólica.


Después de plegar el arma arrojadiza, pudimos ya empezar a disfrutar del lugar y de sus vistas, entre ellas la famasa duna de Bolonia, detrás nuestra.


Este parte de océano, tan cercana al Estrecho, con el Poniente tiene un agua fría y clara, invita a contemplarla primero.


Había que bañarse, sí o sí, aunque aquí parezca que estamos huyendo del agua.


Poca gente sumergida y, a los que se atrevían, el océano les empujaba sin piedad.



Cuando nos hartamos de viento, que se había entretenido en hacer jirones la sombrilla de nuestros vecinos, me comí el bocadillo en el coche, después de ver cómo Zenia se había comido el suyo con la arena como ingrediente extra no deseado. Destino: Punta Paloma.

El aparcamiento de la playa estaba completamente lleno, hasta las orillas arenosas del camino. Seguimos la carretera llena de arena, entre dunas, hasta hacer parada al pie de una de ellas.


Desde aquí se puede ver al fondo Tarifa, incluso parte de la costa africana y muchos puntos de colores de las cometas de los deportistas del agua y el viento.


Después de pasar Tarifa tenemos la parada forzosa del Mirador, donde tenemos las mejores vistas del Norte de África, incluyendo la ciudad de Ceuta y Tánger, esta última a la derecha en la foto.


Paso obligado para entrar o salir del Mediterráneo.


Quiérete mucho ...



sábado, 11 de julio de 2026

Volviendo al Genal

 Si hay algo que nos caracteriza, es la improvisación para los fines de semana. El sábado pasado me dijo Zenia: mañana podríamos ir a un río. No me tuvo que insistir nada; le di un toque a Javi por si quería venirse con nosotros. El domigo cogimos a media mañana y nos fuimos destino al Genal, parando por el camino en Jubrique para almorzar.


El calor no era nada despreciable, foto rápida de recuerdo y para dentro del único establecimiento que encontramos en el camino del pueblo.


Aparcamos cerca del camping y nos fuimos Zenia y yo a una pequeña cascada con tremenda fuerza.


Nacho no paró de bucear, asomando la cabeza de vez en cuando para coger aire.


Zenia y Javi al refresco.


No me quedé sin llevar a Javi hasta la cascada para que comprobara la fuerza que puede tener el agua con un sencillo salto.


Los reflejos en el agua incrementa la belleza de la vegetación.


No importa el peso cuando se trata de mi bella mulata clara.


Quédate con quien te suma ...