El sábado pasado amanecí a las cinco de la mañana, ya no podía dormir más, tenía dolor de cabeza y el estómago bastante revuelto. Poco antes de las siete de la mañana estaba en el baño, pasando de rodillas a sentado, siempre alrededor del inodoro. Empecé a vestirme de ciclista para, a continuación, volver a desvestirme para ir al baño. Ese era el panorama a una hora de empezar La Sufrida. No sé si fue la almohada, las cervezas de la noche, o el nerviosismo por la incertidumbre de si podría terminar la prueba, el caso es que me daban mareos de pie y me tuvo que ayudar Miguel Ángel a poner el dorsal en el maillot.
Eran pasadas las ocho cuando mi amigo fue solo a desayunar, porque yo era incapaz de moverme sin marearme. Me trajo un mollete con aceite y jamón serrano, al que solo pude darle un pellizco al pan, porque no me entraba nada. Y aún quedaba por delante subirse en la bici y seguir el perfil que obtuve durante la ruta con el OruxMaps.
Total, que mi compañero me dijo que en cuanto me diera el aire y empezara a pedalear se me pasaría todo, pero que sin desayunar era una empresa difícil. Me tomé un sobre de aspirina, para calmar el dolor de cabeza y evitar otros posibles dolores. Salimos con las bicis, me monté y fuimos al coche para inflar a tope las ruedas; como estaba todavía algo mareado, fue él quien les metió aire. Venga, camino de la salida. En la siguiente foto, se ve la cara con ganas de empezar de Miguel Ángel.
Y en esta otra, mi cara de descomposición, ordenándole a mi cabeza que para adelante, y rogándole a Dios que se calmaran las tripas ya, porque no me quedaba líquido alguno en el estómago y no era plan de pillar encima algo malo en carrera.
Empecé a subir a Ronda, bebiendo agua con sales minerales cada cinco minutos, sin atreverme mucho a darle un buche al gel, fuera que se me descompusiera otra vez la barriga. Ya me habían pasado todos, porque aunque sea una cicloturista, algunos llevan bastante prisa, pero bueno, yo a mi ritmo.
Subiendo el puerto de Montejaque me iba sintiendo cada vez mejor e incluso fui bajando coronas, mientras me animé a ir tomando algo de gel y bebiendo continuamente para recuperar lo perdido, dentro de lo posible.
La bajada a Montecorto es impresionante, hay que estar bastante atento. Llegué al cruce de Zahara y empecé a intentar darle alegría a las piernas, mientras empezaban mis problemas con el desviador que se empeñaba en no ir tensado y rozar constantemente la cadena, así que lo tensé todo lo que pude mediante la ruedecilla que tenía cerca del manillar. Se arregló un poco la cosa, pero no me permitía rodar con las coronas más pequeñas.
Llegada al cruce para subir a Zahara, ya no tenía molestias estomacales, mi motor Diesel había cogido el ritmo y empiezo a subir hasta donde me indican que continúe subiendo por el pueblo. Continúo, venga dar pedales por una pesada rampa; tengo que llegar a una plaza, pero dónde puñetas está. Paro en mitad de una rampa tremenda, para consultar el pasaporte, a ver si iba por el buen camino o no para el puesto de avituallamiento. Y ahí cometí el error que me dejaría fuera de la carrera. Llegó un joven con una furgoneta, en la que llevaba montado a un ciclista de la prueba, me pregunta que si estaba bien, le dije que sí, mientras unos chavales ya me estaban indicando dónde estaba la plaza: a escasos 50 metros de donde me encontraba, solo que había que girar al final de la calle, a la derecha, por eso no se veía desde donde yo me encontraba.
Por fin, puesto de avituallamiento, aún no me había enterado de que el de la furgoneta era el coche escoba, cosas mías, de novato en estos quehaceres; así que me tomo medio plátano, me llenan los bidones de agua, orino en el bar de enfrente, y todo ésto, con el señor juez a tres metros de mí, sin decir esta boca es mía. Cuando termino de subir un mensaje al feisbuc para que supieran la familia y amigos que estaba ya en Zahara, bien; me dirijo al señor juez y me dice que él cómo me va a sellar si hace un rato que ha pasado el coche escoba. -¿Cómo, cuándo, cuál era, por qué sigo con el dorsal puesto y nadie me lo ha retirado?- Su respuesta fue que no podía sellarme nada, y que quedaba fuera de carrera, porque ya no había ningún coche de seguridad detrás mía. Supongo que eso es así, pero imaginaos el panorama, yo en mitad del recorrido, sin dinero y con el único compañero por delante haciendo la carrera. Como juez de kárate que soy, respeté la decisión del juez de ciclismo. Eso sí, seguí con un rebote de campeonato.
Salgo del pueblo y antes de continuar hacia Las Palomas, intento localizar el teléfono de la organización, y como no lo encuentro, llamo al coche de los mecánicos, que me facilitaron el número del organizador. Lo llamo, le cuento, me dice que el señor juez ha hecho bien y que yo estoy fuera de carrera, que haga lo que vea conveniente. Pues muy bien, Órfilo, a seguir hasta Arriate, no sin antes avisar a Miguel Ángel de lo ocurrido, para que me llamara cuando llegase a meta, más que nada por seguridad, porque no es precisamente una carretera de costa por la que pasan miles de vehículos al día.
Me sobran kilos de peso, pero también coraje para saltar todas las barreras que me voy encontrando. Continúo, y como no hay sello que valga que garantice de que he pasado por los puntos de control, decido ir haciendo fotos por todos los lugares claves de la ruta, con la bici por delante, como testimonio de que sí, que sigo haciendo La Sufrida, aunque sea por mi cuenta y riesgo.
Primera parada en la fuente que hay en la zona de Garganta Verde. Allí me alcanza el coche con el matrimonio que estaba en Zahara dando el avituallamiento. El hombre se para y me ofrece lo que me hiciera falta. Tomo algo de naranja y me dio dos barritas energéticas, que al final llegarían conmigo a Arriate, ya que no me fiaba mucho todavía de mi aparato digestivo. Me animó mucho; me encanta comprobar de vez en cuando la de buena gente que hay en el mundo.
Ahora sí que había decidido hacer cicloturismo. Meta cerraba a las siete de la tarde, así que había tiempo de sobra de disfrutar del paisaje.
Otro empujoncito hasta el puerto de los Acebuches.
Ya estaba cerca de los mil metros, con un calor bastante cansino.
Solo por las vistas, merece la pena tanto esfuerzo. Al fondo, el pantano de Zahara, el pueblo y, al fondo a la izquierda, si no me equivoco, Algodonales.
Y entre dar pedales, andar por las rampas más duras, volver a montar, fotos y disfrutes varios; pasa un ciclista de Ubrique, me pregunta que si me encontraba bien, porque en eso momento iba a pie, le digo que no andaba muy sobrado de comida y con la boca seca, así que me dio una manzana que llevaba él. Desde aquí mi mayor gratitud, porque en esos momentos me vino muy bien. Y con ese empujoncito de energía, llegué a Las Palomas.
Obviamente, allí no quedaba nadie de la organización, como es lógico, ya que me había entretenido más de la cuenta por el camino, haciendo cicloturismo. Eso sí, tomé el único trago de agua que me quedaba, con un buchito de gel, que tenía que ir dosificando, ya que no conseguiría avituallamiento hasta la venta La Vega, por donde pasarían los de la modalidad de 193 Km. Y no pude resistirme a hacer otra foto con el móvil.
Ya sí que sabía que podía terminar, porque conocía el recorrido bien desde Grazalema a Ronda, así que a dar pedales ya en serio, no sin antes hacer una foto con Grazalema al fondo, con mi número de participante bien clarito, que no se diga que no pasé por allí.
La fuente en una plaza de Grazalema, bieeennnn. Metí la cabeza debajo del grifo, para que se enfriara un poco. Llené los dos bidones de agua, les eché el correspondiente sobre con las sales minerales; otro par de tragos de gel, otro buen trago de agua fresca de la fuente y, ya directamente hasta la cima del puerto Los Alamillos, donde tampoco habría ya avituallamiento alguno, claro.
El puerto de Los Alamillos lo subí como una moto. No sé qué tendría el agua de la fuente, pero me recuperé por completo.
Bajando el puerto, camino de la carretera que une Sevilla con Ronda, me llamó Miguel Ángel, para saber cómo me encontraba y por dónde andaba, que él ya estaba más que listo. Le dije que me encontraba bien y con muchas ganas de llegar a Arriate, que ya había pasado lo peor, y me encontraba fuerte. Con la convicción de que ya estaba todo hecho, llegué a la venta La Vega, donde tenían montado el avituallamiento. Por fin podría refrescarme con un trozo de naranja y recargar pilas con un trozo de plátano. Un voluntario me sacó esta foto, en la que ya sí se me ve contento.
Conseguí llegar a Arriate, con mi ruta grabada en el móvil, siendo la que muestro.
Al cruzar la meta, me dirigí a una chica para que me sellara el pasaporte. Al ver que no tenía sello alguno de control me dijo que ella no podía. Pero bueno, le dije, aquí está mi ciclocomputador y tengo fotos de todos los sitios por donde he pasado, así que sí que he terminado. En fin, que con toda la educación y paciencia del mundo, me dijo que hablara con el organizador, que estaba en el teatro, usado para la ocasión. Me dirigí al señor Pajares, le dije que no me querían sellar porque no tenía los sellos de control, me preguntó si yo era la persona que le había llamado desde Zahara de la Sierra, le dije que sí, me preguntó que qué había pasado, le expliqué, me dijo que me daban los regalos, pero que no me podían sellar. Le mostré el ciclocomputador, le dije de enseñarle las fotos, pero no hizo falta, tuvo la gentileza de mandar que me sellaran el pasaporte con la contraseña de haber terminado -A MI VOZ: IRA Y FUEGO, LA SUFRIDA-
Ya con éso se me pasó hasta el cansancio. Cogí mis regalos de finalista, porque sí que terminé, esa es la verdad, sin sello, por mi cuenta, pero bueno que si terminé. Ahí están los número del ciclocomputador, con un gasto calórico, medido en movimiento, de casi 6000 calorías, habiendo tomado en todo el día hasta ese momento los siguientes alimentos: dos geles, dos trozos de plátano, una manzana, un triangulito de sandía y el zumo de media naranja.
Gracias a todos los que me animaron en mi solitario camino hacia la meta, a mis amigos por preocuparse por mí, a los voluntarios de la carrera, por su esfuerzo y agrado, y al organizador, el señor Pajares, por permitir que se reconozca la verdad, que hice La Sufrida, 103 Km completados de principio a fin por un deportista empedernido que cumplirá en agosto 50 años, y promete seguir dando guerra tanto con el kárate, como con la bicicleta, o a pie.
Espero que mis hijos recuerden que su padre no da nada por imposible, y que todo es querer llegar a la meta, por lejos o difícil que ésta sea.
I will survive ... http://www.youtube.com/watch?v=Tth-8wA3PdY
lunes, 4 de junio de 2012
domingo, 3 de junio de 2012
El día anterior a La Sufrida
Este viernes estaba ya nervioso desde que me levanté, quería que pasara pronto la mañana para irme a Arriate, desde donde saldría el sábado para hacer La Sufrida, en la modalidad de 103 Km, con un perfil bastante curioso, duro y de bellos paisajes.
Al mediodía, después de una corta siesta, preparé la bolsa con la ropa de ciclista y algo para ponerme después de terminar la prueba y ducharme. Ya en la oficina, para coger la bici, me di cuenta de que me olvidaba de algo fundamental, ¿qué era? ufff, los zapatos de ciclismo, menos mal que me di cuenta. Ya lo llevaba todo, incluido el casco y las cámaras de repuesto. Metí la bici en el coche, y pasadas las cinco y media cogía caminito de Arriate.
Llegué al pueblo sin contratiempos, llamé a Miguel Ángel para ver por dónde andaba, me dijo que ya había recogido su dorsal y que me esperaba en el teatro, donde había que presentarse para recoger el material de la prueba, como es el pasaporte, dorsales, etc. Allí tuvo lugar la presentación de la prueba, contando cómo sería, los puntos por los que había que pasar y las explicaciones requeridas por los participantes.
Allí estaban ordenados los carteles indicadores de cada kilómetro del puerto de Las Palomas, en los que se indica en el Km que se encuentra, los que faltan para la cima, la pendiente media y la máxima del mismo. Yo lo llevaba ya bien estudiado, temiéndole como a una vara verde a los cuatro últimos.
Decidimos irnos ya para descargar mi bici y el resto de equipaje en la casa de Fali, el primo de Miguel Ángel, que se la cedió para que nos quedásemos allí. En el pozo del patio de la casa, pedí el deseo de poder terminar la cicloturista sano y salvo, sin caídas, deshidratación, ni accidente alguno.
Los planes que tenía Miguel Ángel eran el de visitar a sus tíos un momento, tomarnos un par de cervezas, comprar una pizza para tomarla en casa, viendo una película en la tele. No siempre salen las cosas como se planean, sino como vienen. Así que primero visitamos a su familia, luego nos tomamos unas cañas con su tío, dimos un paseo, nos tomamos la que iba a ser la última cerveza antes de irnos a por la pizza, pero, vaya por Dios, nos encontramos con su prima Lola y fuimos a tomar algo a otro bar, porque eso sí, Arriate será pequeño, pero tiene buenos bares para tapear. El caso es que cayeron otras tres cañas, y ya iban siete cervezas. Contentos estábamos ya, como se ve en la foto; y decididos a irnos ya para la casa.
Pero no pudo ser, porque acompañamos a Lola al lugar en el que estaban unas amigas suyas y ... ya que estábamos, cayó una Heiniken, sentaditos en una placita, la mar de bien al fresquito.
Ahora sí, ya eran más de las doce y había que preparar todavía el material, así que dejamos al personal en otro bar y nos fuimos derechos para la casa.
Llegamos a la casa y pillamos la cama con muchas ganas, otra cosa sería lo de mis únicas cuatro horas de sueño, entre nervios y malestar. En la siguiente entrada contaré todo sobre la experiencia de La Sufrida, desde que me levanté de la cama a las cinco de la mañana, hasta que logré cruzar la meta.
Os dejo con la música de The Band, con The Weight. http://www.youtube.com/watch?v=sjCw3-YTffo
Al mediodía, después de una corta siesta, preparé la bolsa con la ropa de ciclista y algo para ponerme después de terminar la prueba y ducharme. Ya en la oficina, para coger la bici, me di cuenta de que me olvidaba de algo fundamental, ¿qué era? ufff, los zapatos de ciclismo, menos mal que me di cuenta. Ya lo llevaba todo, incluido el casco y las cámaras de repuesto. Metí la bici en el coche, y pasadas las cinco y media cogía caminito de Arriate.
Llegué al pueblo sin contratiempos, llamé a Miguel Ángel para ver por dónde andaba, me dijo que ya había recogido su dorsal y que me esperaba en el teatro, donde había que presentarse para recoger el material de la prueba, como es el pasaporte, dorsales, etc. Allí tuvo lugar la presentación de la prueba, contando cómo sería, los puntos por los que había que pasar y las explicaciones requeridas por los participantes.
Allí estaban ordenados los carteles indicadores de cada kilómetro del puerto de Las Palomas, en los que se indica en el Km que se encuentra, los que faltan para la cima, la pendiente media y la máxima del mismo. Yo lo llevaba ya bien estudiado, temiéndole como a una vara verde a los cuatro últimos.
Decidimos irnos ya para descargar mi bici y el resto de equipaje en la casa de Fali, el primo de Miguel Ángel, que se la cedió para que nos quedásemos allí. En el pozo del patio de la casa, pedí el deseo de poder terminar la cicloturista sano y salvo, sin caídas, deshidratación, ni accidente alguno.
Los planes que tenía Miguel Ángel eran el de visitar a sus tíos un momento, tomarnos un par de cervezas, comprar una pizza para tomarla en casa, viendo una película en la tele. No siempre salen las cosas como se planean, sino como vienen. Así que primero visitamos a su familia, luego nos tomamos unas cañas con su tío, dimos un paseo, nos tomamos la que iba a ser la última cerveza antes de irnos a por la pizza, pero, vaya por Dios, nos encontramos con su prima Lola y fuimos a tomar algo a otro bar, porque eso sí, Arriate será pequeño, pero tiene buenos bares para tapear. El caso es que cayeron otras tres cañas, y ya iban siete cervezas. Contentos estábamos ya, como se ve en la foto; y decididos a irnos ya para la casa.
Pero no pudo ser, porque acompañamos a Lola al lugar en el que estaban unas amigas suyas y ... ya que estábamos, cayó una Heiniken, sentaditos en una placita, la mar de bien al fresquito.
Ahora sí, ya eran más de las doce y había que preparar todavía el material, así que dejamos al personal en otro bar y nos fuimos derechos para la casa.
Llegamos a la casa y pillamos la cama con muchas ganas, otra cosa sería lo de mis únicas cuatro horas de sueño, entre nervios y malestar. En la siguiente entrada contaré todo sobre la experiencia de La Sufrida, desde que me levanté de la cama a las cinco de la mañana, hasta que logré cruzar la meta.
Os dejo con la música de The Band, con The Weight. http://www.youtube.com/watch?v=sjCw3-YTffo
miércoles, 30 de mayo de 2012
Los otros del campeonato de veteranos de Nerja
No solo hubo campeonato de veteranos en Nerja, también hubo un Promesas para los niños y además se celebró un encuentro de la liga provincial. En concreto, en el tatami de al lado del mío, estaba realizando mi hijo su kata. Esta vez obtuvo una mejor puntuación que en otros campeonatos, porque se va notando ya el entrenamiento más serio y el avance en su caminar por el kárate.
El tatami de veteranos conseguía la mayor atención en cuanto a cámaras de fotos y vídeo se refiere. Algo tendremos que enseñar los veteranos a los más jóvenes, digo yo.
El público se entregó, como siempre, con los suyos. En esta foto se ve a gente conocida por el Zen de Marbella.
El compañero Salazar era captado desde las gradas, con Arturo Reque totalmente concentrado para salir. Javi ya andaba con la cámara al cuello, haciendo las fotos que él veía oportunas.
A esto se le llama estar metido en el kata. Ejemplo del significado de chokugan, la mirada. Fue un más que merecido segundo puesto en la categoría de "no medallistas en Antequera".
Y aquí venía el amigo Arturo, a la postre campeón de la referida categoría. Nada que decir de sus katas. Magnífica Sochin.
Consciente de mi escasa velocidad en los desplazamientos, creo que nadie puede decir nada de mis ganas y mi fuerza. Público sí que tuve observando la evolución de mi kata, y para el año que viene prometo soltar lastre y mostrar que sí, que con menos peso, también sé moverme rápido. Esta foto me la hizo mi amigo el sensei Antonio Bravo, de Wado Ryu.
Por supuesto que mi hijo estuvo pendiente de captar las evoluciones de papá. Y desparpajo para desenvolverse como fotógrafo, no le falta, situándose al lado de un juez.
Se terminó la competición de veteranos y alguno aprovechó para descansar en el primer cajón del podium.
Por allí andaban también los amigos Vero y Raúl, de Kenwa Málaga, ella como coach y él como participante en el tatami de veteranos.
Arturo y Salazar, primero y segundo, respectivamente, dejaron bien alto el pabellón del Zen Marbella.
Y aquí el grupo al completo. Seguimos siendo el dojo con mayor participación en los campeonatos de veteranos celebrados en la provincia. Nos acompaña el delegado, Emilio, así como algunos de los benjamines. Puede que para dentro de poco, sea mi hijo el que me eche el brazo por encima a mí.
Manos al aire ... http://www.youtube.com/watch?v=n5c3tfvp4Lc
lunes, 28 de mayo de 2012
Ruta circular Marbella-Istán-Monda-Marbella
Hoy hablaré sobre una ruta muy conocida por los aficionados a la bicicleta, residentes por la zona, pero que puede ser de utilidad para otros seguidores del blog que no la conozcan y quisieran hacerla, bien en bicicleta, en moto, en coche o a pie. Yo contaré esta última experiencia, en bici. Vaya por delante un mapa con la ruta trazada sobre él y el perfil.
Se sale desde Marbella y al llegar a Puente Romano se coge la carretera hacia Istán. En mi caso, fui por el paseo marítimo, desviándome por arriba para rodear la zona prohibida a las bicicletas; continuando por el albero hasta llegar a la altura del espigón de Puente Romano, donde hay que buscar un paso por el que se accede a la urbanización, permitiendo llegar hasta el puente que cruza la nacional 340.
Una vez se empieza a subir por la carretera, y pasado el club de tenis, nos encontraremos en breve con un par de rampas con pendientes comprendidas entre el 8 y 11 por ciento, pasando por debajo de la autopista y por encima de la autovía. Aquí hay que apretar los dientes y abrir los pulmones de par en par, para después de unos setecientos metros de sufrimiento, empezar con cuestas más llevaderas.
Sobre el kilómetro siete, y una vez pasado ya el cruce del pantano, nos encontraremos con una fuente, a la derecha, de donde suele manar un escaso chorro de agua, que a tenor de su sabor y sensación de dureza, tiene que ser rica en minerales y no muy buena para los riñones, pero que para los olvidadizos puede ser una buena solución para llenar el bidón de agua, o simplemente refrescarse la cara. Es fácilmente localizable, porque coincide su ubicación con un cartel anunciador de la Sierra de las Nieves.
En un constante subir, pero sin rampas importantes y algún que otro descansillo, con la vista casi permanente del pantano a la izquierda, se llega a Istán. Y dejándonos caer llegamos a la famosa fuente, con sus siete caños manando agua fresca durante todo el año. Es de lo más gratificante sentarse, aunque solo sea un momento, para contemplar el movimiento del agua.
Allí mismo hay una acequia, denominada El Chorro, donde hay un lavadero con distintas piedras; lugar usado desde antaño. Según un cartel que hay allí, desde finales del siglo XV, esta acequia está documentada.
Desde Marbella han transcurrido unos 20 Km. Ahora hay que subir hasta el polideportivo, así que vayan subiendo coronas y bajando plato, que viene un cuesta de las de verdad hasta llegar a la zona deportiva del pueblo, antes de seguir hacia el nacimiento. No tiene pérdida, dejamos la fuente a la izquierda y a subir todo seguido, para bajar luego al lugar del nacimiento.
Continuando el camino, nos encontraremos con varias lugares desde donde se puede ver el pueblo.
Se termina el asfalto y comienza el camino de tierra por el que se continúa hasta llegar a una bifurcación, donde un cartel indicador nos da el camino a tomar para Monda. Esta es la ruta 2, que queda a la derecha.
Aquí no hay pérdida ninguna, hay un solo camino, ya que las distintas bifurcaciones que nos iremos encontrando, son entradas a fincas, y están con una cadena cortando el camino. Son diez kilómetros desde el pueblo hasta llegar a un cruce señalizado, indicándonos el camino a seguir. Antes de llegar aquí hay que subir una fuerte pendiente que durará unos dos kilómetros. Algo muy importante es llevar agua abundante, porque en tiempo seco no se encontrará ningún lugar para poder beber. Yo he sufrido una deshidratación importante, por confiarme y no llevar agua suficiente con fuerte calor.
Ya está hecho casi todo. Ahora toca una subida que no llegará al kilómetro y se empezará ya a bajar, encontrando solo un par de repechos.
Ya sólo hay que dejarse caer hasta los dos puentes, el de la carretera antigua y el de la nueva. Si se quiere, continuando un camino que hay a la izquierda, se llega al cercano pueblo de Monda. Para llegar a Marbella, se puede subir a la carretera nueva, desviándonos a la izquierda, o bien seguir por debajo del puente grande hasta incorporarnos más adelante a la carretera que nos llevará directamente de vuelta a la costa, no sin subir suavemente antes, algunos kilómetros hasta el puerto de Ojén. Ahora sí que solo hay que dejarse llevar.
Al final son unos 52 Km de recorrido, en los que uno se encuentra como un verdadero aventurero en el tramo que discurre por detrás de Juanar. Insisto en hacer una buena provisión de líquido en Istán, por lo menos un litro, si es en bici, y más si se hace a pie.
Espero que sirvan estas notas y las fotos tomadas con el móvil. Así que quienes no hayan probado esta "aventura", pueden animarse a hacerla. Son de esas cosas que siguen siendo gratis, por eso hay que aprovecharlas antes de que nos quieran cobrar impuestos por ello, o privaticen los caminos.
Corre, dijo la tortuga ... http://www.youtube.com/watch?v=mJhv3fieNGg
Se sale desde Marbella y al llegar a Puente Romano se coge la carretera hacia Istán. En mi caso, fui por el paseo marítimo, desviándome por arriba para rodear la zona prohibida a las bicicletas; continuando por el albero hasta llegar a la altura del espigón de Puente Romano, donde hay que buscar un paso por el que se accede a la urbanización, permitiendo llegar hasta el puente que cruza la nacional 340.
Una vez se empieza a subir por la carretera, y pasado el club de tenis, nos encontraremos en breve con un par de rampas con pendientes comprendidas entre el 8 y 11 por ciento, pasando por debajo de la autopista y por encima de la autovía. Aquí hay que apretar los dientes y abrir los pulmones de par en par, para después de unos setecientos metros de sufrimiento, empezar con cuestas más llevaderas.
Sobre el kilómetro siete, y una vez pasado ya el cruce del pantano, nos encontraremos con una fuente, a la derecha, de donde suele manar un escaso chorro de agua, que a tenor de su sabor y sensación de dureza, tiene que ser rica en minerales y no muy buena para los riñones, pero que para los olvidadizos puede ser una buena solución para llenar el bidón de agua, o simplemente refrescarse la cara. Es fácilmente localizable, porque coincide su ubicación con un cartel anunciador de la Sierra de las Nieves.
En un constante subir, pero sin rampas importantes y algún que otro descansillo, con la vista casi permanente del pantano a la izquierda, se llega a Istán. Y dejándonos caer llegamos a la famosa fuente, con sus siete caños manando agua fresca durante todo el año. Es de lo más gratificante sentarse, aunque solo sea un momento, para contemplar el movimiento del agua.
Allí mismo hay una acequia, denominada El Chorro, donde hay un lavadero con distintas piedras; lugar usado desde antaño. Según un cartel que hay allí, desde finales del siglo XV, esta acequia está documentada.
Desde Marbella han transcurrido unos 20 Km. Ahora hay que subir hasta el polideportivo, así que vayan subiendo coronas y bajando plato, que viene un cuesta de las de verdad hasta llegar a la zona deportiva del pueblo, antes de seguir hacia el nacimiento. No tiene pérdida, dejamos la fuente a la izquierda y a subir todo seguido, para bajar luego al lugar del nacimiento.
Continuando el camino, nos encontraremos con varias lugares desde donde se puede ver el pueblo.
Se termina el asfalto y comienza el camino de tierra por el que se continúa hasta llegar a una bifurcación, donde un cartel indicador nos da el camino a tomar para Monda. Esta es la ruta 2, que queda a la derecha.
Aquí no hay pérdida ninguna, hay un solo camino, ya que las distintas bifurcaciones que nos iremos encontrando, son entradas a fincas, y están con una cadena cortando el camino. Son diez kilómetros desde el pueblo hasta llegar a un cruce señalizado, indicándonos el camino a seguir. Antes de llegar aquí hay que subir una fuerte pendiente que durará unos dos kilómetros. Algo muy importante es llevar agua abundante, porque en tiempo seco no se encontrará ningún lugar para poder beber. Yo he sufrido una deshidratación importante, por confiarme y no llevar agua suficiente con fuerte calor.
Ya está hecho casi todo. Ahora toca una subida que no llegará al kilómetro y se empezará ya a bajar, encontrando solo un par de repechos.
Ya sólo hay que dejarse caer hasta los dos puentes, el de la carretera antigua y el de la nueva. Si se quiere, continuando un camino que hay a la izquierda, se llega al cercano pueblo de Monda. Para llegar a Marbella, se puede subir a la carretera nueva, desviándonos a la izquierda, o bien seguir por debajo del puente grande hasta incorporarnos más adelante a la carretera que nos llevará directamente de vuelta a la costa, no sin subir suavemente antes, algunos kilómetros hasta el puerto de Ojén. Ahora sí que solo hay que dejarse llevar.
Al final son unos 52 Km de recorrido, en los que uno se encuentra como un verdadero aventurero en el tramo que discurre por detrás de Juanar. Insisto en hacer una buena provisión de líquido en Istán, por lo menos un litro, si es en bici, y más si se hace a pie.
Espero que sirvan estas notas y las fotos tomadas con el móvil. Así que quienes no hayan probado esta "aventura", pueden animarse a hacerla. Son de esas cosas que siguen siendo gratis, por eso hay que aprovecharlas antes de que nos quieran cobrar impuestos por ello, o privaticen los caminos.
Corre, dijo la tortuga ... http://www.youtube.com/watch?v=mJhv3fieNGg
sábado, 26 de mayo de 2012
Veteranos Nerja. Segunda vuelta de los medallistas.
Iniciaba Pepe Galán la segunda vuelta con una Empi muy convincente. Buena posición fundamental.
Turno de sensei Gustavo Reque con otro kata de maestros, como es Sochin, poderoso donde los haya.
Bauti Pavón fue a por un kata de alta puntuación: Gojushiho sho. Elegancia y precisión en las técnicas lo llevarían a subir luego al cajón.
Llegaba José Antonio con un kata rápido y de alta dificultad, clásico en la competición de alto nivel, como es Unsu.
Otro karateka con buena estampa, en un kata muy poco visto en competición, como es Meikyo; con pocas técnicas pero con gestos rápidos y precisos.
Este kata tiene un salto con bastante dificultad. Aquí se ve una ejecución un tanto particular, pero conociendo los orígenes deportivos de Larry en el baloncesto, es previsible que se viera algo así.
Salía de nuevo el compañero de Goju, dispuesto a hacer uno de los katas más largos, de los que alternan movimientos pausados con cambios de ritmo como rayos.
Turno de Joaquín Pavón, karateka ágil, con una técnica muy asentada y posiciones perfectas. Kanku sho es un kata con muchos rincones en los que te puedes ir fácilmente a cualquier otro kata, como pasó en esta ocasión con uno de sus movimientos que desembocaron en Bassai dai. Terminar el kata en esas condiciones es algo de gente avanzada con muchas tablas. No creo que el público se percatara, pero sí los jueces.
Y fue una pena, porque el salto es para mostrarlo en una enciclopedia de artes marciales. Pies recogidos y manos preparadas para la siguiente técnica.
Esta vez hubo cambio en el podium. Ganó José Antonio Cuevas, siguiéndole el sensei Gustavo Reque y Bauti Pavón.
Habrá otra entrada sobre los que participamos en otra lista, donde estuvo la cosa bastante reñida.
Eye in the sky ... http://www.youtube.com/watch?v=5-41tg_CS7s
Turno de sensei Gustavo Reque con otro kata de maestros, como es Sochin, poderoso donde los haya.
Bauti Pavón fue a por un kata de alta puntuación: Gojushiho sho. Elegancia y precisión en las técnicas lo llevarían a subir luego al cajón.
Llegaba José Antonio con un kata rápido y de alta dificultad, clásico en la competición de alto nivel, como es Unsu.
Otro karateka con buena estampa, en un kata muy poco visto en competición, como es Meikyo; con pocas técnicas pero con gestos rápidos y precisos.
Este kata tiene un salto con bastante dificultad. Aquí se ve una ejecución un tanto particular, pero conociendo los orígenes deportivos de Larry en el baloncesto, es previsible que se viera algo así.
Salía de nuevo el compañero de Goju, dispuesto a hacer uno de los katas más largos, de los que alternan movimientos pausados con cambios de ritmo como rayos.
Turno de Joaquín Pavón, karateka ágil, con una técnica muy asentada y posiciones perfectas. Kanku sho es un kata con muchos rincones en los que te puedes ir fácilmente a cualquier otro kata, como pasó en esta ocasión con uno de sus movimientos que desembocaron en Bassai dai. Terminar el kata en esas condiciones es algo de gente avanzada con muchas tablas. No creo que el público se percatara, pero sí los jueces.
Y fue una pena, porque el salto es para mostrarlo en una enciclopedia de artes marciales. Pies recogidos y manos preparadas para la siguiente técnica.
Esta vez hubo cambio en el podium. Ganó José Antonio Cuevas, siguiéndole el sensei Gustavo Reque y Bauti Pavón.
Habrá otra entrada sobre los que participamos en otra lista, donde estuvo la cosa bastante reñida.
Eye in the sky ... http://www.youtube.com/watch?v=5-41tg_CS7s
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