jueves, 1 de enero de 2026

Resumen del 2025

 Este pasado año empezó con el primer día en casa, tras haber recibido la médula ósea de mi hermano Christian. Iniciaba un nuevo año en unas condiciones herméticas en cuanto a protección contra virus y bacterias. Poco a poco he ido recuperando la normalidad, exponiendo aquí un resumen de lo que ha sido mi mes a mes.

ENERO

El tratamiento de quimioterapia me dejó sin defensas y sin pelo, la cara hinchada por los corticoides, pero con muchas ganas de vivir.


La cabalgata de Reyes no era el lugar adecuado para mi sistema inmunodeprimido, así que mis hijos mayores acompañaron al benjamín de la casa, junto a su mamá. También anduvo por allí el novio de Teresa.


FEBRERO

Ya me atreví a dar paseos más largos, aunque en las cuestas necesitase aún agarrarme del brazo de Zenia.


Las revisiones semanales las hacía con transporte en ambulancia, salvo en algunas ocasiones que me llevaba mi hija, o me recogía Miguelange.


MARZO

Los paseos aumentaron en tiempo  y distancia, normalmente, cerca del mar.


Tuve que someterme a un cateterismo para ver cómo iban mis arterias. Las coronarias siguen estando bien. A la prueba tuvo que acompañarme mi hija; Zenia tenía la misión de recoger del colegio a Nacho.


ABRIL

Primera excursión por montaña con Javi y Nacho. Llegamos por el camino de los Monjes hasta donde pude.


Tan cerca de casa y nunca habíamos ido al castillo de Fuengirola.


MAYO

El mes empezaba con el cumpleaños de Nacho, que lo celebró con su padre, su madre y su hermano Javi. Aún me apoyaba en Zenia para caminar con mayor comodidad.


Nos invitaron a hacer una ruta por el río Dílar; tuvimos que atravesar sus gélidas aguas con ayuda, por la fuerza de la corriente.


Hacía tiempo que no salíamos a ningún lado, era hora de conocer la ciudad con el paseo más parecido al malecón habanero: Cádiz, con su luz y su antigüedad.


Cerca de cumplir los seis meses de trasplantado, el período más peligroso, me animé y salimos a cenar con Montse y Miguelange.


JUNIO

Se terminó el ciclo infantil y llegó la graduación de Nacho.


Ya pasó lo peor, ahora llegaba el tiempo de empezar a gozar un poco. ¿Qué mejor que la feria de Marbella?


Tiempo de playa, aunque sin poder sumergirme aún, para no coger una infección por hongos.


JULIO
Javi empieza a trabajar en el mismo grupo de empresas que yo; sus primeras nóminas ...


Teresa tenía dos entradas para el concierto de Juan Luis Guerra, no podía asistir ese día, se las compré, sin reventa. Aquello estaba lleno hasta la misma bandera. Mis hematólogas no pusieron reparo, porque era al aire libre.


AGOSTO
Ya le perdí el miedo a la playa; nos fuimos a una cala de Maro, allí lo pasamos de lo lindo.


Y llegó uno de los días más esperados por mí, nada más y nada menos que tenía dos entradas para ver a Los Secretos, en un lugar centrado y tan cerca del escenario, que podía ver con claridad los acordes en la guitarra de Álvaro Urquijo. Fue el regalo de cumpleaños de mi hija Teresa. Javi se quedó en casa con Nacho, al igual que hizo cuando fuimos al concierto de Juan Luis Guerra.


SEPTIEMBRE
Visita a Setenil de las Bodegas, antes del inicio del nuevo curso de Nacho.


Vuelta al cole, solo que ya al de primaria, con los niños mayores.

Trote con intervalos de marcha. Prueba de fuego superada, aunque con mucho cansancio para el resto del día.


Aunque aún no estaba oficialmente de alta para trabajar, sí que asistí a la actividad de la empresa donde trabajo. Este año se había organizado un campeonato de resistencia en el circuito de Campillos. Autobús y a gozar con los compañeros.



Solo conseguí dar un par de vueltas, aún me faltaba fuerza en los brazos y me costaba mucho girar el volante, pero gocé de esa oportunidad de vivir algo nuevo para mí.


OCTUBRE
Excursión por Puerto Rico, con mis dos varones. Ya subía con más energía por la montaña.


Unos meses sin salir de fin de semana. Hora de conocer otra capital andaluza: Córdoba. Mi estado físico me permitió hacer el yoko geri característico de los viajeros del gimnasio Zen de Marbella. Mejor que el puente romano, no encontré mejor escenario.


NOVIEMBRE

Paseo del güeno por Málaga con mi esposa y nuestro hijo.


Llevé mi bicicleta de carretera a una revisión integral, después de año y medio sin montarla; le puse un ciclocomputador nuevo y a hacer una salida postrasplante.


DICIEMBRE

Este pasado mes ha supuesto un cambio muy significativo. El día seis se cumplía el año de mi trasplante de médula, después de haber pasado los primeros meses del año con muchos problemas físicos y psíquicos. Llegaba el momento de salir con tranquilidad.

Nacho presentó su particular casa para el decorado de su clase.


Me dieron el alta médica, después de pasar por el tribunal médico. Comenzaba de nuevo mi vida laboral a jornada completa; así que pude disfrutar del almuerzo de empresa con los compañeros.


Zenia aprobó el carnet de conducir, uno de sus más duros retos.


Fuimos a ver a los abuelos.

Quedar con los mayores es difícil, la una por el trabajo que tiene y, el otro, porque está muy solicitado. Conseguí salir a almorzar con Javi, Zenia y Nacho. El chico disfrutó del hermano mayor.


Y así terminamos el año, vestido de gala el matrimonio y el niño feliz.


Feliz año nuevo y mucha salud para el que entra.

Todo irá bien ...





domingo, 30 de noviembre de 2025

Un rato entre castaños

 Un domingo sin mucho que hacer, un lugar que se hace mágico en esta época del año y muy pocas ganas de quedarnos en casa. Coche y carretera de Ronda para ver el atardecer entre los castaños a ambos lados de la carretera a Pujerra.


Paz caminando por una estrecha carretera escoltada por filas de castaños.


Los protagonistas del entorno.


La intriga por lo que se puede encontrar tras una curva.


Es un disfrutón.


A Zenia le encanta hacer vídeos de los sitios que visitamos.


Siempre abriendo caminos, jamás cerrándolos.



martes, 4 de noviembre de 2025

Visita a Córdoba

 Aprovechando un fin de semana largo, por fiesta local, tomamos la decisión de hacer una salida, que ya nos tocaba. Después de barajar varios destinos, nos decidimos por ir a Córdoba. Reservamos en el hotel Córdoba Center, bien situado para dejar el coche en el parking y caminar la ciudad, o parte de ella.

Salimos de Marbella pasado el mediodía, con la intención de almorzar por el camino, como así fue. Llegamos a buena hora, como para dejar las cosas y subir a la cubierta del edificio para ver el atardecer,


La piscina aún está abierta para los clientes.


Nuestra primera noche allí, había que salir a dar una vuelta y comer algo. Avenida del Gran Capitán y a pasear. Así llegamos a la fuente de los Cubos.


El paseo llegó hasta la plaza de Ramón y Cajal, pasada la Parroquia de San Nicolás de la Villa. La vuelta la haríamos por la plaza de Las Tendillas, calle Cruz Conde, calle del Doce de Octubre hasta la avenida de América. Cruzamos y llegamos en un momento al hotel, donde descansaríamos hasta la mañana siguiente, ya domingo.

Nos levantamos con tiempo para ducharnos y bajar a desayunar al bufet, donde dimos buena cuenta de los alimentos y bebidas que ofrecía. Luego nos fuimos sin rumbo fijo, pero con la idea de llegar hasta los sitios más emblemáticos que nos pillara de camino; así fue como pudimos ver de día el campanario de la iglesia por la que pasamos la noche anterior.


Pasada la parroquia de San Juan y Todos los Santos, pasamos por un edificio en cuyas ventanas estaban paradas algunas pamolas. Lo que me llamó más la atención fueron sus viejas ventanas y fachada desconchada.


En la plaza Campo Santo de los Mártires, Zenia quiso hacer el intento de llamar a la puerta del antiguo palacio del canónigo Juan Sigler de Espinosa.


Las caballerizas reales, quedamos sorprendidos por este espacio amplio e iluminado por luz natural apoyada por algunas lámparas colgadas del techo.


Ir a Córdoba y no ver uno de sus floridos patios, es imperdonable. Nosotros entramos en uno de ellos, aprovechando uno de sus rincones para hacer esta foto tan andaluza, aunque la modelo sea cubana de origen.


Caminando otro poco, haciendo alguna parada técnica para tomar un refrigerio, llegamos a la mezquita; nos quedaríamos con un paseo por el patio, dada la hora y la larga cola en la taquilla.


A veces queda bien ver lo de dentro desde fuera.


Y llegamos al puente romano, despertando nuestra curiosidad.


Es tradición de mi gimnasio Zen, hacerse una foto dando un yoko geri (patada lateral de karate) cuando salimos de viaje. Aunque ahora no pueda asistir a clase, sí que sigo la tradición.


El Guadalquivir a su paso por Córdoba.


Caminar sobre una obra de ingeniería realizada hace muchos años, cuando todo se hacía para que durase.


La noria pertenece a el molino de la Albolafia.


Durante un momento cayeron algunas gotas de lluvia.

En la salida de noche tuvimos la oportunidad de hacer algunas fotos en una de las fuentes coloreadas, ubicadas en el Paseo de Córdoba.


A la mañana siguiente subimos a la cubierta para despedirnos de esa bonita ciudad.


Nos merecemos cosas buenas para contrarrestar las malas que nos han ido cayendo.