Este pasado año empezó con el primer día en casa, tras haber recibido la médula ósea de mi hermano Christian. Iniciaba un nuevo año en unas condiciones herméticas en cuanto a protección contra virus y bacterias. Poco a poco he ido recuperando la normalidad, exponiendo aquí un resumen de lo que ha sido mi mes a mes.
ENERO
El tratamiento de quimioterapia me dejó sin defensas y sin pelo, la cara hinchada por los corticoides, pero con muchas ganas de vivir.
La cabalgata de Reyes no era el lugar adecuado para mi sistema inmunodeprimido, así que mis hijos mayores acompañaron al benjamín de la casa, junto a su mamá. También anduvo por allí el novio de Teresa.
FEBRERO
Ya me atreví a dar paseos más largos, aunque en las cuestas necesitase aún agarrarme del brazo de Zenia.
Las revisiones semanales las hacía con transporte en ambulancia, salvo en algunas ocasiones que me llevaba mi hija, o me recogía Miguelange.
MARZO
Los paseos aumentaron en tiempo y distancia, normalmente, cerca del mar.
Tuve que someterme a un cateterismo para ver cómo iban mis arterias. Las coronarias siguen estando bien. A la prueba tuvo que acompañarme mi hija; Zenia tenía la misión de recoger del colegio a Nacho.
ABRIL
Primera excursión por montaña con Javi y Nacho. Llegamos por el camino de los Monjes hasta donde pude.
Tan cerca de casa y nunca habíamos ido al castillo de Fuengirola.
MAYO
El mes empezaba con el cumpleaños de Nacho, que lo celebró con su padre, su madre y su hermano Javi. Aún me apoyaba en Zenia para caminar con mayor comodidad.
Nos invitaron a hacer una ruta por el río Dílar; tuvimos que atravesar sus gélidas aguas con ayuda, por la fuerza de la corriente.
Hacía tiempo que no salíamos a ningún lado, era hora de conocer la ciudad con el paseo más parecido al malecón habanero: Cádiz, con su luz y su antigüedad.
Cerca de cumplir los seis meses de trasplantado, el período más peligroso, me animé y salimos a cenar con Montse y Miguelange.
JUNIO
Se terminó el ciclo infantil y llegó la graduación de Nacho.
Ya pasó lo peor, ahora llegaba el tiempo de empezar a gozar un poco. ¿Qué mejor que la feria de Marbella?
Unos meses sin salir de fin de semana. Hora de conocer otra capital andaluza: Córdoba. Mi estado físico me permitió hacer el yoko geri característico de los viajeros del gimnasio Zen de Marbella. Mejor que el puente romano, no encontré mejor escenario.
NOVIEMBRE
Paseo del güeno por Málaga con mi esposa y nuestro hijo.
Llevé mi bicicleta de carretera a una revisión integral, después de año y medio sin montarla; le puse un ciclocomputador nuevo y a hacer una salida postrasplante.
DICIEMBRE
Este pasado mes ha supuesto un cambio muy significativo. El día seis se cumplía el año de mi trasplante de médula, después de haber pasado los primeros meses del año con muchos problemas físicos y psíquicos. Llegaba el momento de salir con tranquilidad.
Nacho presentó su particular casa para el decorado de su clase.
Me dieron el alta médica, después de pasar por el tribunal médico. Comenzaba de nuevo mi vida laboral a jornada completa; así que pude disfrutar del almuerzo de empresa con los compañeros.
Zenia aprobó el carnet de conducir, uno de sus más duros retos.
Fuimos a ver a los abuelos.
Quedar con los mayores es difícil, la una por el trabajo que tiene y, el otro, porque está muy solicitado. Conseguí salir a almorzar con Javi, Zenia y Nacho. El chico disfrutó del hermano mayor.
Y así terminamos el año, vestido de gala el matrimonio y el niño feliz.
Feliz año nuevo y mucha salud para el que entra.
Todo irá bien ...

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