Mucho tiempo sin salir de vacaciones, la razón ya la conocéis todos mis amigos y lectores, no estaba preparado mi cuerpo para un gran esfuerzo como es estar una semana a tope haciendo todo lo que a uno le gusta; sobre todo recorrer más de dos mil quinientos kilómetros conduciendo de domingo a domingo.
Imposible resumir en una sola entrada, todas las experiencias y tantas fotos hechas con mi cámara, dejando el teléfono móvil para otras cosas. Salimos un domingo, de mañana, camino de Cáceres, era el único destino seguro que teníamos y el único hotel reservado; el resto del viaje ha sido improvisado de un día para otro.
Salimos temprano de mañana, dirección Sevilla, haciendo parada en una zona de servicio cercana a la capital hispalense, que se llama El Fantasma, donde paramos para tomar un copioso desayuno. Desde allí ya no pararíamos hasta Mérida. Aparcamos, casi de casualidad, enfrente del circo romano; ya había que entrar a ver de qué iba.
Por lo que leímos, alguno tuvo la ocurrencia de hacer pasar la carretera a Madrid por mitad del circo, por lo que quedaron destruidas parte de las gradas. La verdad es que queda poco de lo que aquello llegó a ser en sus buenos tiempos.
Recorrimos a pie la pista por donde, en su día, corrían las cuádrigas.
Cerca del lugar se encuentra parte de un acueducto romano del que solo se conservan tres pilares. El de la foto es el de San Lázaro, perteneciente al siglo XVI.
Salida para Cáceres, donde teníamos reservada una habitación en el Gran Hotel Don Manuel, cerca de la Plaza Mayor, donde hicimos un buen almuerzo en uno de los restaurantes ubicados en la misma plaza.
Aquí se aprecia la plaza al otro lado.
La calle Adarve de Santa Ana, a la altura del palacio Condes de Adanero.
Iglesia de San Mateo, en la plaza del mismo nombre.
Esta es una puerta lateral de la iglesia.
Fachada del convento de la Compañía de Jesús y estatua de San Jorge.
La Plaza de Santa María con un monumento a San Pedro de Alcántara, a la derecha.
Catedral de Santa María, ya de noche.
Zenia se la pasa haciendo vídeos y autorretratos que luego edita y pasa a Tik-Tok. Por si queréis seguirla, se llama Zenia la morena. Aquí la "cacé" en la puerta de la catedral.
Las calles del casco antiguo son estrechas y preciosas, como esta llamada Tiendas.
Después de darle una buena vuelta al casco histórico cacereño, cogimos el camino al hotel, porque había que descansar para continuar viaje a Salamanca al día siguiente.
Y la próxima será en Salamanca.
Me hubiese gustado que él hubiera estado aquí ...
